domingo, 23 de diciembre de 2012

Endeudamiento del Estado Nacional, reseña histórica [Parte 1]



Desde el célebre préstamo de la Baring Brother & Co. suscripto en 1824 (y cancelado recién en 1904), el país debió apelar a las mas diversas formas de endeudamiento externo.
Principales operaciones:
 1824 - Préstamo de la Baring Brother para inversiones.
1863 – Puentes y caminos
1875 – Para la canalización del Riachuelo
1880 - Para ferrocarriles
1932 – Empréstito Patriótico
1933 – El pacto Roca –Runciman, para girar divisas a Gran Bretaña

Desde la sanción de la Ley Nro. 79 de "Organización del Crédito Público Nacional", de 1863 (bajo el Gobierno del General Bartolomé Mitre) la Argentina hizo gala de un comportamiento ejemplar en lo que hace al cumplimiento estricto de sus obligaciones con los acreedores extranjeros.

Posteriormente, la sanción de la Ley Nro. 428 "Ley de Contabilidad" en el año 1870 (Gobierno de D. F. Sarmiento) abarcó diversos aspectos vinculados al crédito público, entre los que se destaca la obligación de informar por separado sobre este ítem en la confección de la "cuenta de inversión" de cada ejercicio.

1946 - Perón inicia una repatriación de los empréstitos extranjeros
1946 - Perón emite Letras para captar fondos que estaban depositados en
las Cajas Previsionales
En 1952 el General Perón paga las dos últimas cuotas del empréstito contenido en el pacto Roca-Runciman y, por primera vez en su historia, el Estado Nacional estaba libre de deuda externa.

En 1961, bajo el Gobierno del Dr. Arturo Frondizi, (Ministro de Economía, Dr. Roberto T. Alemann y Secretario de Hacienda Dr. Jorge Wehbe), luego de ocho años de autonomía financiera respecto del exterior, se reinicia el endeudamiento externo con destino a la estatización del capital accionario de la Empresa Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA)
                           
 En 1962 se lanzo el empréstito 9 de julio

En el año 1957 la Argentina se adhiere al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, e inicia un proceso de endeudamiento con esos organismos multilaterales.
Del estudio de las series históricas vinculadas a la deuda externa argentina a lo largo de su historia surge que, hasta finales de la década del 60, no representó un factor de relevancia en el contexto macroeconómico. Así se desprende del análisis de los índices de endeudamiento al finalizar cada ejercicio, con relación al PBI o el importe total de los servicios de la deuda con respecto a las exportaciones del mismo periodo.
El Estado se endeudaba muchas veces por problemas de Balanza de Pagos, con pasivos de corto plazo.
Pero no había legislación específica vinculada a la deuda pública. La única norma vigente hasta 1993, era la ley de Contabilidad sancionada en 1870, citada más arriba, durante la Presidencia de Sarmiento que sólo hacía referencia a la obligación de que los saldos de la deuda pública se informen por separado en la Cuenta de Inversión de cada año.

[El sistema de Crédito Público - Jorge Amado]




Pacto Roca Runciman - Algo habrán hecho (cap. 4, tercera temporada)

domingo, 18 de noviembre de 2012

Reflexionemos...




"Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía." 

Mariano Moreno

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El Sindicato del Gaucho






El Chacho Peñaloza, un caudillo tardío que sería asesinado y decapitado a instancias del “civilizador” Sarmiento, escribirá al doctor Marcos Paz, vicepresidente en ejercicio de la presidencia en reemplazo de Mitre, que guerreaba en el Paraguay: “Esa influencia, ese prestigio [de sus hombres] lo tengo porque como soldado he compartido al lado de ellos por espacio de 43 años, compartiendo con ellos los azares de la guerra, los sufrimientos de la campaña, las amarguras del destierro y he sido con ellos más que jefe, un padre que ha mendigado el pan del extranjero prefiriendo sus necesidades a las mías y propias. Y por fin, porque como Argentino y como Riojano he sido siempre el protector de los desgraciados, sacrificando lo último que he tenido para llenar sus necesidades. Así es, señor, como tengo influencia y mal que le pese la tendré”. Razón tenía Arturo Jauretche cuando decía que “el caudillo era el sindicato del gaucho”.  

[Pacho O’Donnell, en Caudillos Federales, el grito del interior]



Congreso Internacional de Federalismo y Territorios en La Rioja


 

Manuel Dorrego




Dorrego es uno de nuestros próceres mayores, avaramente reconocido por la historia oficial  que sólo recuerda su condición de “fusilado” para no ahondar en las razones de su muerte, ni inculpar a su verdugo ni a sus autores intelectuales. Asumió como gobernador de Buenos Aires luego de que Rivadavia renunciara tras el escándalo provocado por su emisario Manuel J. García, obediente a los dictados de Gran Bretaña, al ceder al Brasil la Banda Oriental a pesar del triunfo de las armas argentinas en Ituzaingó. Dorrego había sido representante en la Legislatura porteña del caudillo federal Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, y allí había denunciado las arbitrariedades y corruptelas de don Bernardino y los suyos. Obtuvo de ese modo el favor de los sectores populares, que lo consideraron un representante confiable de sus intereses avasallados por la burguesía comercial, los “decentes” del puerto.

El nuevo gobernador, de profundas convicciones democráticas, había dictado medidas drásticas a favor de las clases populares: fijó precios máximos para el pan y la carne, suspendió el odiado régimen de reclutamiento forzoso y prohibió el monopolio de los productos de primera necesidad. También suspendería las faraónicas y sospechables obras públicas iniciadas por Rivadavia, y prohibiría las exportaciones de oro –pese a las protestas británicas- y nuevas emisiones de papel. Su política económica tuvo éxito: en febrero de 1828, según Miron Burgin (1960), “el peso recuperó casi todo el terreno que había perdido el año anterior”.
No será extraño entonces que en ese contexto aparezca escrita por primera vez en nuestra historia una palabra que carga una intensa significación. Cuenta el general Iriarte en sus Memorias que cierto día, acompañado por Carlos de Alvear, se cruzaron con Dorrego en una de las calles céntricas de Buenos Aires. Dorrego vestía un traje ostensiblemente desaliñado, y su apariencia era desprolija. Iriarte anota entonces: “Excusado es decir que esto era estudiado para captarse la multitud, los descamisados”.

[Fragmentos de “Caudillos Federales, el grito del interior”, por Pacho O’Donnell]


Breve semblanza:
Manuel Críspulo Bernabé Dorrego, nacido el 11 de Junio de 1787 en Navarro, Bs. As., y fusilado 41 años después por Juan Galo de Lavalle, fue revolucionario en Santiago de Chile, soldado y eficaz coronel del Ejército del Norte, exiliado político, periodista, legislador nacional y gobernador de la provincia de Buenos Aires. Vehemente, díscolo, insubordinado, apasionado, pagó con su muerte los aciertos de su vida política: haberse mantenido fiel al pensamiento republicano y democrático y, sobre todo, haber sido el primer líder popular de la Argentina y referente del federalismo rioplatense. Sin embargo, en comparación con su grandeza, es el gran olvidado de la historia nacional.


Videos:
 Manuel Dorrego-Programa: Caudillos-Canal Encuentro

 Cielito Federal - Atilio Reynoso

Ha muerto Dorrego - Roberto Rimoldi Fraga