Video publicado por el Canal oficial de la Casa de Gobierno de la República Argentina
En este espacio de revisionismo no académico, contaré la historia Argentina que no te enseñaron en la escuela, serán desenmascarados los traidores disfrazados de héroes, y los verdaderos héroes, que mayoritariamente fueron difamados, exiliados, torturados y/o asesinados, serán difundidos por su inmensa importancia en la formación de la identidad, fundamental para la construcción del presente y el futuro de nuestro país.
jueves, 31 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Endeudamiento del Estado Nacional, reseña histórica [Parte 3]
PERÍODO
1983/1989
En 1983, al
asumir el gobierno constitucional del Dr. Raúl Alfonsín, la deuda externa se estimaba
en 45.100 millones, representaba el 67% del PBI y sus intereses alcanzaban al
8% del PBI y 69% de las exportaciones. Además los atrasos sumaban 3.200
millones de dólares, mientras que las reservas internacionales de libre
disponibilidad eran inferiores a los 500 millones de dólares. Por último, el
impacto de los intereses de la deuda pública externa en el gasto público era
equivalente a 5,5% del PBI.
Durante los años
siguientes se desarrolló una larga serie de negociaciones con los acreedores
externos, las que atravesaron diversas etapas; en una primera (Plan Baker), se consideraba
que el problema de la deuda era de "liquidez" más que de "solvencia"
de los deudores, por lo que se consiguieron refinanciaciones o nuevos préstamos
(a veces simples asientos contables) que el país utilizaba para honrar parte de
los intereses.
En 1983 se
refinanciaron los atrasos de intereses mediante la firma del Term Credit Agreement
(TCA); en 1984 se emitió un Guarantee Refinancing Agreement (GRA), a 15 años de
plazo; esta emisión complementó con programas de facilidades comerciales
denominado Trade Credit and Deposit Facility (TCDF), capitalización de deuda
contra moneda local y préstamos "on lending". En 1985 se conocerá el
llamado “Plan Baker” que proponía un “ajuste con crecimiento”, pero basado en
nuevos aportes que debían hacer los bancos comerciales acreedores, en el marco
de un severo ajuste estructural en las economías de los países deudores. Estos
nuevos aportes no se efectuaron y, por el contrario, los bancos prefirieron "previsionar"
un porcentaje de los créditos otorgados, lo que permitió fortalecer su posición
negociadora. En 1987 se firmó un nuevo Plan Financiero se refinanció el GRA de
1985 y la deuda vencida de 1986 y 1987, a 19 años de plazo. Los TCA de 1983 y
1985 se refinanciaron a 15 años.
La deuda pública
externa de Argentina (no incluye la llamada deuda interna y deuda pendiente de
consolidación) que hacia 1983 ascendía a U$S 45.000 millones se había aumentado
hasta aproximadamente U$S 58.300 millones hacia fines de 1987.
Así se llegó a
una cuarta etapa, a partir de Abril de 1988, donde Argentina suspende el pago de
los servicios de la deuda pública (excepto los servicios de la deuda con el
FMI, BM y BID). En términos institucionales, la Argentina comienza a “hacer uso
de la mora en el servicio de los intereses como medio forzoso de
financiamiento”.
A diferencia de
lo que sucedería en la crisis del 2001, esta moratoria (de 1988) no fue declarada
en forma abierta, sino que se convirtió en una moratoria de hecho. Más aún, en
las declaraciones públicas el Gobierno Radical trató en todo momento, de
aclarar que la falta de pago se debía a la escasez de recursos y no a una
decisión política.
[Jorge Amado - El Sistema de Crédito Público]
sábado, 29 de diciembre de 2012
Reflexionemos...
“... la teoría política no es una ciencia enigmática
cuya jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados, sino un instrumento de
las masas para desatar la tremenda potencia contenida en ellas. No les llega
como un conjunto de mandamientos dictado desde las alturas, sino por un proceso
de su propia conciencia hacia la comprensión del mundo que han de transformar”.
John
William Cooke
jueves, 27 de diciembre de 2012
Endeudamiento del Estado Nacional, reseña histórica [Parte 2]
PERÍODO 1976/1983
En este período se gesta el
endeudamiento cuyas consecuencias condicionarán toda la política económica de
las décadas siguientes, y pesarán sin duda por varias generaciones futuras.
Nos detendremos aunque sea
brevemente, en la descripción de lo que fue el inicio del más grande descalabro
financiero en la historia económica de la Argentina, complementado por la
ausencia total de una política de administración financiera del Estado.
A partir de la segunda mitad de
la década del 70, la deuda externa argentina tuvo un crecimiento explosivo. En
apenas 15 meses, correspondientes a la última etapa de la gestión de Martínez
de Hoz como Ministro de Economía, el monto de cada deuda externa neta se
multiplicó por tres: de 8.500 millones de dólares en Diciembre de 1979 a 25.300
millones de la misma moneda en marzo de 1981.
En un marco de abundante liquidez
internacional y de una política de liberación financiera, alto déficit fiscal y
la utilización del tipo de cambio como principal instrumento antiinflacionario,
el país no solo se endeudó sino que además utilizó una parte sustancial de los
recursos externos para financiar una fuga de capitales sin precedentes.
El proceso de apertura indiscriminada
hacia los mercados financieros internacionales iniciado en 1976, colocó a la
Argentina en los primeros lugares entre los países más endeudados del mundo,
junto con Brasil y México. Pero, a diferencia de estos últimos, los flujos que
generaron esos pasivos no fueron orientados a la industrialización y
desarrollo, sino a la especulación financiera.
Entre 1975 y 1981 mientras que
Brasil aumentó 3,5 veces su deuda con los bancos privados internacionales, su
economía creció casi un 40%, México aumentó 4 veces su deuda y su economía lo
hizo en un 60%, la Argentina aumentó 7 veces su deuda y el crecimiento fue
cero.
En 1975 la deuda externa total de
la Argentina se estimaba en 8.100 millones de dólares (3.200 millones, un 40%,
a la Banca Internacional y 4.900 millones, un 60% a "otros"). En
1981, nuestra deuda se había incrementado a 35.700 millones de dólares (22.900
millones, un 64%, a la banca privada y 12.800 millones, un 36% a “otros”).6 Si
en 1977 Argentina hubiese querido rescatar toda su deuda externa neta debía
usar las exportaciones de un año; en cambio, si hubiese querido hacerlo en 1981
debía utilizar las exportaciones de tres años y medio.
Es necesario destacar que durante
este período el endeudamiento, primero del sector privado y luego del sector
público, respondió básicamente a una política financiera que intentaba
controlar la inflación a través del tipo de cambio; en la primer etapa, hasta
1981, se pautó la devaluación con el objetivo de mantener los precios “en
caja”; ello obligó a una permanente búsqueda de divisas para que el Banco
Central de la República Argentina pudiera cumplir con las demandas de los
particulares; para ello se recurrió al endeudamiento del sector público. Nada
de ese endeudamiento sirvió para crecer o desarrollarnos.
Luego, con la Guerra de La
Malvinas, en 1982, se suspendió el giro de divisas y con ello cerrarán
definitivamente las fuentes de financiamiento externo para la Argentina.
En esos meses de 1982, se
iniciará el proceso de “estatización de la deuda”, a través del cual el Tesoro
Nacional se hizo cargo de la deuda externa contraída por algunos privados. Ello
se dio a través del denominado “seguro de cambio”.
Lo mismo que sucedía con el resto
del Sector Público, no existía en el BCRA un registro adecuado de las operaciones,
lo que impidió conocer con exactitud, a cuánto ascendió ese pasivo absorbido
por el Estado. Algunos autores, lo estiman en unos 7.000 millones de dólares;
pero, se reitera, no hay datos precisos.
En el
siguiente gráfico se muestra la evolución de la deuda pública en el período
analizado.
Conforme a las cifras
consignadas, la deuda pública creció un 456% en el período 1976/1983.
Se destaca que esta cifras han
sido extraídas de diversas publicaciones y trabajos de varios autores, pues no
había registros confiables en ninguna de las dependencias del Estado Nacional.
[El Sistema de Crédito Público - Jorge Amado]
[El Sistema de Crédito Público - Jorge Amado]
PARTE 3: Endeudamiento dle Estado Nacional parte 3
lunes, 24 de diciembre de 2012
El Secuestro de Aramburu
El
viernes 29 de mayo de 1970 a las nueve de la mañana, Emilio Angel Maza –vestido
con uniforme de capitán del Ejército- y Fernando Luis Abal Medina –con galones
de teniente primero- subieron al octavo piso del edificio de la calle
Montevideo 1053, en Capital Federal, y tocaron timbre en el departamento “A”.
Sara Herrera, una señora de edad madura, les abrió la puerta. Los dos jóvenes
le pidieron hablar con su marido, y a pesar de que no los había visto nunca en
su vida, la mujer los hizo pasar. Al fin y al cabo, la presencia de dos
oficiales del ejército en su casa no constituía ninguna rareza. Les comentó que
su esposo se estaba duchando pero que los recibiría en un instante, los invitó
a sentarse en el living y les sirvió café. Luego se disculpó ya que debía
retirarse. Maza y Abal Medina se dispusieron a esperar, probablemente tan
tensos por la misión que estaban llevando a cabo como sorprendidos por lo
sencillo que todo había resultado hasta ese momento.
A
los pocos minutos apareció sonriente el dueño de casa, un personaje público por
dos motivos: se trataba de un Teniente General retirado de alto perfil en una
época en el que el Ejercito tenía un protagonismo indiscutible en la vida
política del país, y hacía poco mas de una década había sido presidente de
facto. Ello no le impidió tomar café con sus visitantes y escuchar complacido
el ofrecimiento de custodia personal que le hicieron. Cuando los dos jóvenes
mostraron las armas que portaban y lo obligaron a que los acompañara, Pedro
Eugenio Aramburu se dio cuenta de que el ofrecimiento de custodia era una mera
excusa. Cuando descubriera que los uniformes militares también eran una patraña
ya sería demasiado tarde, aunque eso sucedería algunas horas después. Mientras bajaba
por el ascensor difícilmente haya concebido la verdadera identidad y objetivos
de sus captores.
Si
la primera etapa de la operación había resultado sencilla, el resto tampoco
depararía mayores contratiempos. Maza y Abal Medina sacaron a Aramburu a la
calle y lo hicieron subir a un Peugeot 504 blanco conducido por Carlos Capuano
Martínez. Emprendieron la marcha y –tras cambiar un par de veces de automóvil-
salieron de la Capital. Una vez en la Provincia de Buenos Aires, enfilaron en
dirección sudoeste. Habían estudiado decenas de veces la ruta que debían tomar,
compuesta por caminos de tierra y sin puestos policiales ni ciudades
importantes en su trayecto. A las seis de la tarde ingresaron en “La Celma”,
una estancia ubicada en la localidad de Timote. Metieron al secuestrado en uno
de los dormitorios de la casa principal y esa misma noche le iniciaron un “Juicio
Revolucionario” que duraría dos días. Finalmente, en la madrugada del lunes 1°
de junio el ex presidente fue declarado “culpable” y muerto a balazos. El comunicado
divulgado por los ejecutores rezaba:
Se
trataba del primer operativo firmado por Montoneros, organización
político-militar que estaría llamada a representar un rol protagónico en la
historia argentina durante la violenta década del setenta.
La
fecha elegida para la presentación pública de Montoneros fue el viernes 29 de
mayo de 1970, Día del Ejercito y primer aniversario del Cordobazo.
En
los comunicados, los Montoneros se presentaban como “una unión de hombres y mujeres
profundamente argentinos y peronistas, dispuestos a pelear con las armas en la
mano por la toma del poder para Perón y para su pueblo y la construcción de una
Argentina Justo, Libre y Soberana”, y declaraban: “nuestra doctrina es la
doctrina justicialista, de inspiración cristiana y nacional”. Contradiciendo
algunas acusaciones que comenzaban a circular acerca de su ideología
supuestamente foránea, declaraban que lo único foráneo en el país eran “los
intereses de los capitales extranjeros ligados al régimen y mentalidad vendepatria
de los gobernantes de turno”. El origen cristiano de la organización se
delataba en mas de una oportunidad, como cuando anunciaban la decisión de “dar
cristiana sepultura” a los restos de Aramburu o pedían “Que Dios, Nuestro
Señor, se apiade de su alma”.
Aramburu
era un símbolo del antiperonismo, y matarlo implicaba de por si una definición.
De todas formas, los guerrilleros dejaron constancia de las acusaciones que se
le hacían: los fusilamientos de 1956, la represión del peronismo, la
desaparición del cadáver de Eva Perón, la difamación de Perón y Evita, y la
anulación de las conquistas sociales instauradas por el justicialismo. Como queda
expreso en el comunicado N° 3 de la organización:
COMUNICADO
Nº 3
31 de Mayo de 1970
Al PUEBLO DE LA NACIÓN:
"En el día de la fecha, domingo 31 de mayo de 1970, la conducción de nuestra organización, constituida en Tribunal Revolucionario, luego de interrogar detenidamente a Pedro Eugenio Aramburu, declara:
I- Por cuanto Pedro Eugenio Aramburu se ha reconocido responsable:
1º) De los decretos 10.362 y 10.363 de fecha 9 de junio de 1956 por los que se "legaliza" la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada.
2º) Del decreto 10.364 por el que son condenados a muerte 8 militares, por expresa resolución del Poder Ejecutivo Nacional, burlando la autoridad del Consejo da Guerra reunido en Campo de Mayo y presidido por el General Lorio, que había fallado la inocencia de los acusados.
3º) De haber encabezado la represión del movimiento político mayoritario representativo del pueblo argentino, proscribiendo sus organizaciones, interviniendo sus sindicatos encarcelando a sus dirigentes y fomentando la represión en los lugares de trabajo.
4º) De la profanación del lugar donde reposaban los restos de la compañera Evita y la posterior desaparición de los mismos, para quitarle al Pueblo hasta el último resto material de quien fuera su abanderada.
II- Por cuanto el Tribunal lo ha encontrado culpable de los siguientes cargos, que no han sido reconocidos por el acusado:
1º) La pública difamación del nombre de los legítimos dirigentes populares en general y especialmente de nuestro líder Juan Domingo Perón y nuestros compañeros Eva Perón y Juan José Valle.
2º) Haber anulado las legitimas conquistas sociales Instauradas por la Revolución Justicialista.
3º) Haber Iniciado la entrega del patrimonio nacional a los intereses foráneos.
4º) Ser actualmente una carta del régimen que pretende reponerlo en el poder para tratar de burlar una vez más al pueblo con una falsa democracia y legalizar la entrega de nuestra patria.
5º) Haber sido vehículo de la revancha de la oligarquía contra lo que significaba el cambio del orden social hacia un sentido de estricta justicia cristiana.
El Tribunal Revolucionario, Resuelve:
1º) Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar.
2º) Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la resolución de este Tribunal.
3º) Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que sólo serán restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos los restos de su querida compañera Evita.
¡PERÓN O MUERTE! ¡ VIVA LA PATRIA!.
M O N T O N E R O S
31 de Mayo de 1970
Al PUEBLO DE LA NACIÓN:
"En el día de la fecha, domingo 31 de mayo de 1970, la conducción de nuestra organización, constituida en Tribunal Revolucionario, luego de interrogar detenidamente a Pedro Eugenio Aramburu, declara:
I- Por cuanto Pedro Eugenio Aramburu se ha reconocido responsable:
1º) De los decretos 10.362 y 10.363 de fecha 9 de junio de 1956 por los que se "legaliza" la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada.
2º) Del decreto 10.364 por el que son condenados a muerte 8 militares, por expresa resolución del Poder Ejecutivo Nacional, burlando la autoridad del Consejo da Guerra reunido en Campo de Mayo y presidido por el General Lorio, que había fallado la inocencia de los acusados.
3º) De haber encabezado la represión del movimiento político mayoritario representativo del pueblo argentino, proscribiendo sus organizaciones, interviniendo sus sindicatos encarcelando a sus dirigentes y fomentando la represión en los lugares de trabajo.
4º) De la profanación del lugar donde reposaban los restos de la compañera Evita y la posterior desaparición de los mismos, para quitarle al Pueblo hasta el último resto material de quien fuera su abanderada.
II- Por cuanto el Tribunal lo ha encontrado culpable de los siguientes cargos, que no han sido reconocidos por el acusado:
1º) La pública difamación del nombre de los legítimos dirigentes populares en general y especialmente de nuestro líder Juan Domingo Perón y nuestros compañeros Eva Perón y Juan José Valle.
2º) Haber anulado las legitimas conquistas sociales Instauradas por la Revolución Justicialista.
3º) Haber Iniciado la entrega del patrimonio nacional a los intereses foráneos.
4º) Ser actualmente una carta del régimen que pretende reponerlo en el poder para tratar de burlar una vez más al pueblo con una falsa democracia y legalizar la entrega de nuestra patria.
5º) Haber sido vehículo de la revancha de la oligarquía contra lo que significaba el cambio del orden social hacia un sentido de estricta justicia cristiana.
El Tribunal Revolucionario, Resuelve:
1º) Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar.
2º) Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la resolución de este Tribunal.
3º) Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que sólo serán restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos los restos de su querida compañera Evita.
¡PERÓN O MUERTE! ¡ VIVA LA PATRIA!.
M O N T O N E R O S
Bibliografía
consultada:
[MONTONEROS,
el mito de sus 12 fundadores; por Lucas Lanusse]
[Centro
de Documentación de los Movimientos Armados www.cedema.org]
Videoteca: Montoneros, una historia (Documental)
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